Ventajas de la red pasiva

Gracias al uso de componentes pasivos, las redes GPON garantizan una mayor fiabilidad y una reducción de los tiempos de mantenimiento.

Un sistema más fiable y fácil de implementar

Las redes GPON se definen como pasivas porque toda la infraestructura entre la sala de servidores y el local a servir no necesita alimentación eléctrica. La ventaja de este tipo de configuración consiste, en primer lugar, en la fiabilidad del sistema, determinada por la drástica reducción de los equipos activos, que por su naturaleza son más propensos a fallos.

Con la estructura GPON se eliminan no solo todos los racks de planta, sino también los switches que, en las instalaciones tradicionales, distribuyen los servicios a varios locales y que, en caso de fallo, pueden generar interrupciones en una amplia zona del edificio; la red pasiva, en cambio, permite aislar los problemas únicamente al local afectado, preservando el correcto funcionamiento del resto de la instalación.

El uso de fibra óptica pasiva —por su naturaleza inmune a cualquier tipo de interferencia— hace que la solución GPON sea muy fiable también respecto a la protección de los equipos ante descargas atmosféricas; gracias a este medio, la solución GPON resulta muy interesante también en términos de escalabilidad de la instalación, ya que en cualquier momento es posible implementar nuevas líneas de distribución de servicios, incluso en promiscuidad con cables eléctricos de 230 V.

Mantenimiento simplificado

La estructura de fibra óptica pasiva GPON también es ventajosa en lo que respecta al mantenimiento de la instalación, principalmente porque hay menos dispositivos que monitorear; además, en el caso de que un dispositivo ONT que distribuye los servicios a un local se vea dañado, al reemplazarlo la configuración se realiza automáticamente desde el equipo central OLT.